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MADE en Dover: Una Mirada al Pasado

  • dovernow.com staff
  • 26 abr
  • 3 min de lectura

Por Bob Howitt Juez, trabajador social, abogado, oficial de policía, empresario, maestro, ingeniero. Estas son solo algunas de las profesiones que los miembros del programa MADE en Dover llegaron a ejercer. MADE, que significaba Make a Difference Educationally (Marcar una diferencia a través de la educación), tenía su sede en la Baker Opera House hace unos 30 años y simplemente se conocía como MID. Cada año, el programa reunía a una docena de estudiantes que iban a entrar al octavo grado. Entre 1995 y 2000, se graduaron de la escuela secundaria. Las selecciones se hacían con la orientación de los consejeros escolares de Dover. Aproximadamente el 85 % de los miembros eran hispanos y prácticamente todos eran considerados de bajos recursos económicos. En total, estaban representados 17 países. MID fue establecido por la Fundación WKBJ, la cual había sido financiada por donantes anónimos de Wall Street. Yo serví como director ejecutivo de la fundación, con la ayuda de mi esposa, Jodie. El objetivo de MID era combinar el éxito en la escuela secundaria con una mirada hacia la universidad. Durante el año escolar y las vacaciones de verano, el programa ofrecía múltiples actividades diseñada para brindar experiencias educativas a sus miembros. La inspiración para la escritura creativa durante las vacaciones a menudo provenía del entorno natural, por ejemplo, Hedden Park. MID también tenía un boletín informativo, acertadamente nombrado por un estudiante como MIDtrópolis News. Además de la colección habitual de artículos escritos por los estudiantes, también teníamos días especiales dedicados a la escritura. En uno de ellos, los estudiantes escribieron una edición completa con comentarios y análisis sobre los muchos factores relacionados con la inmigración.

También había excursiones para ver partidos de baloncesto de los New Jersey Nets, o al menos para ver al equipo contrario, ya que los Nets normalmente eran bastante malos. En colaboración con Ed Nazarro, profesor de la Escuela Secundaria de Dover, MID llevó la obra Botanica a Dover, llenando el auditorio en una noche de invierno. La participación en los distintos aspectos de MID permitía a los estudiantes ganar puntos, los cuales tenían un valor monetario que podían canjear después de graduarse de la escuela secundaria para continuar con su educación y sus aspiraciones profesionales. Después de MID, la Fundación WKBJ lanzó varios programas adicionales que desafiaban a los jóvenes a aspirar más alto, quizá un nivel por encima de sus expectativas o de las de su familia. Estos esfuerzos comenzaban al graduarse de la escuela secundaria y, por lo tanto, tenían dinámicas algo diferentes a las de MID. En estas iniciativas, WKBJ continuó haciendo de la escritura un componente clave. Durante muchos años publicamos—y yo edité—una revista trimestral llamada Forum, escrita por estudiantes. En ocasiones, el componente de voluntariado de un programa establecía una mentalidad que se volvía permanente para muchos de los participantes. Desde el inicio con MID, nuestro enfoque constante fue reunirnos con frecuencia con los miembros del programa. Muchas de las relaciones que se establecieron han continuado décadas después, lo cual demuestra una creencia fundamental: que apoyábamos a la persona en su totalidad y que nos importaba su camino en la vida, así como su capacidad de lograr aquello que

representara sus sueños. Recientemente, tuve el privilegio de recorrer el Edificio Richards para ver el amplio desarrollo que se está llevando a cabo para convertir la estructura en una entidad híbrida sin fines de lucro que servirá tanto a iniciativas artísticas como a múltiples inquilinos comerciales. Todo fue impresionante: la visión, el reconocimiento de los numerosos desafíos de gestión y el papel que sus programas pueden desempeñar en la comunidad. Si retrocedemos muchas páginas en el calendario, a los miembros de MID y a los de los programas posteriores les habría encantado tener acceso a lo que el nuevo edificio ofrecerá. WKBJ redujo gradualmente sus actividades hace unos seis años y cerró su oficina en Dover. Sin embargo, no soy un extraño en el pueblo; sigo reuniéndome con amigos y exalumnos de MID en uno de los muchos restaurantes o cafeterías de Dover. A medida que continúa la revitalización física de Dover, espero que el pueblo se mantenga fiel a sí mismo. Desde que WKBJ estableció MID, siempre he creído que Dover no debería confundirse comparándose con localidades vecinas, sino más bien decir con orgullo “sí” a la identidad de ser un pueblo hispano.

 
 
 

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